
Primero la noticia de que Drago, nuestro "comandante" ya no
renovaba con nosotros. Una lástima, se ha ido un gran defensa del Sevilla. Recuerdo todas las veces que nos ha librado de más de un susto con sus regates, su buen saber hacer y su forma de moverse por el campo. O simplemente con estar ahí, porque tenemos que reconocer que era una presencia importante en el equipo. Yo siempre pensaré que esa lesión que tuvo es la que nos ha llevado hasta aquí, no habría tocado el banquillo de haber estado bien, porque para todos era imprescindible. O al menos para mí lo era... Siempre me quedará la esperanza de que no ha sido un adiós, sino un hasta pronto, siempre me quedará la esperanza de que algún día Drago volverá a lucir los el rojo y el blanco como sólo él sabe.

Y ahora también Renato, otro grande de nuestro Sevilla que nos abandona este final de temporada. Otro que deja un hueco en mi corazón sevillista, pero que no olvidaré nunca por todas las jugadas y cosas grandes que ha hecho por nosotros.
Se va al Botafogo. Le deseo lo mejor del mundo y que todo le vaya estupendo. No voy a negar que me gustaría que se quedase con nosotros, que me encantaría que no se fuese y que terminase sus días de jugador entre nosotros, pero quizá la vida separa su camino del Sevilla para ofrecerle algo mejor para él, para nosotros, quien sabe...
Se van dos grandes de mi Sevilla, y les voy a echar mucho de menos. ¿Pero sabéis qué? Estarán lejos, pero sé que sus corazones serán siempre rojos y blancos, porque los que han tenido este sentimiento no lo olvidan nunca y por muy lejos que estén o por mucho tiempo que pase, un Sevillista será siempre un Sevillista.
Gracias Drago y gracias Renato por haberle dado a mi equipo tantos años de felicidad y buenas jugadas. De verdad espero volver a veros algún día con la camiseta del Grande de Andalucía.
